Viajes Turquía - CapadociaCapadocia: Historia y Arte

La región de Capadocia, situada en Anatolia central entre Aksaray, Nigde, Nevsehir y Kayseri, es célebre por su increíble paisaje de formas caprichosas e irreales, con pináculos de piedra sacados de un cuento de hadas y gnomos, y con cárcavas y barrancos de ceniza volcánica moldeados por la erosión. Sin embargo, Capadocia es más que un paisaje sobrenatural: entre sus increíbles formaciones hay miles de viviendas, monasterios e iglesias excavados en la roca, ciudades subterráneas y restos de pueblos prehistóricos, que han hecho que sea considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Durante la era geológica del Terciario tuvo lugar la orogenia Alpina. Fue entonces cuando en Anatolia meridional se formaron los Montes Tauro, surgiendo fallas y volcanes (Erciyes, Hasandağı y Güllüdağ) cuyas erupciones depositaron una espesa capa de lava, cenizas y barro que cubrió depresiones y formó una meseta, que terminó por petrificarse. Después, la erosión del agua y el viento fue esculpiendo ese material blanco de dureza desigual, según cada estrato, hasta modelar un paisaje irreal, onírico, con miles de agujas de un color blanquecino-amarillento, e incluso rosáceo, que los turcos llaman “kalelar” (castillos) y que salpican valles y laderas. Muchas están coronadas por un capuchón de roca más dura, generalmente basalto, material más resistente a la erosión que la toba volcánica blanca de la columna que la soporta. Es lo que se conoce como erosión diferencial.

La historia de Capadocia se remonta al Neolítico. En el yacimiento de Çatalhöyük, el más espectacular y antiguo de Anatolia central se halló pintura mural. Se considera la pintura paisajista más antigua del mundo, presentando en primer plano las casas de Çatalhöyük. Este fresco mural que muestra el doble pico del volcán Hasandag, se encuentra expuesto en el Museo de las Civilizaciones de Ankara. Es muy importantes pues es un testimonio de la decoración de las casas de la población de Anatolia hacia el año 6.200 a.C. Durante la Edad de Bronce, Capadocia fue la cuna de los hititas, quienes denominaron la región con el nombre de ”Tabal” y fueron ellos los primeros en excavar cuevas usadas como vivienda y almacenes. Tras la caída del Imperio Hitita en el siglo XII a.C. comienza la era oscura de Capadocia. Por ella pasaron los asirios, frigios, lidios, persas -el nombre de Capadocia proviene del idioma persa y significa “país de los bellos caballos”-, macedonios. El año 332 a.C. Alejandro Magno venció a los persas, pero tuvo que enfrentarse a una gran resistencia en Capadocia. En esta época se crea el Reinado de Capadocia. A finales del siglo III a.C. se comienza a sentir la fuerza de Roma en la región, hasta que a mediados de la primera centuria antes de Cristo los reyes de Capadocia son derrocados por las legiones romanas, y tras la muerte de su último rey, en el año 17 d.C., la región se convierte en una provincia de Roma. Estrabón, en tiempos del emperador romano César Augusto, hace referencia en su libro “Geográfica” (Anatolia XII, XIII, XIV) a esta vasta región.

En el siglo III llegan los primeros cristianos a Capadocia y la región se convierte para ellos en un centro de meditación y formación. La presión ejercida sobre los cristianos se incrementa notablemente entre los años 303 y 308, y Capadocia, con sus profundos valles y su particular litología se convierte en la región ideal para protegerse de las presiones externas y expandir las enseñanzas cristianas.

Tras la labor de evangelización, de los “Padres de Capadocia”, entre ellos san Basilio (a lo largo del siglo IV) comenzaron a construirse iglesias y monasterios rupestres, pero fue durante el Imperio Bizantino cuando se produjo el gran desarrollo de la zona. La importancia de la región llegaría con la prohibición de los iconos por parte del emperador bizantino León III. Ante esta situación, algunos defensores de los iconos eligieron Capadocia como lugar de refugio. La Revolución Iconoclasta duraría más de cien años (726-843), y durante este tiempo los seguidores de los iconos pudieron seguir sus cultos religiosos con comodidad en la región. Hay un importante incremento de monasterios en esta época; tan solo unas pocas iglesias de Capadocia quedaran bajo la influencia iconoclasta. El siglo XI es la Edad de Oro de Capadocia, la época de la construcción de los más bellos y grandiosos templos rupestres.

En los siglos XI y XII Capadocia pasa a manos de los Selyúcidas. En ésta y en la época otomana la región transcurre por un período de tranquilidad. Tras el intercambio de población realizado en la región entre los años 1924-1926, los cristianos abandonan Capadocia dejando tras de sí bellos ejemplos arquitectónicos.

 

Ciudades subterráneas en Capadocia

Los hititas fueron los primeros en concebir y excavar ciudades en el subsuelo rocoso de Capadocia, que fueron utilizadas y ampliadas a lo largo de los siglos. Hay 36 ciudades subterráneas en Capadocia.

Bajo el Imperio Bizantino, entre los siglos VI y XII, Capadocia, debido a su situación geográfica, sufrió numerosas invasiones de pueblos extranjeros, y sus habitantes -conocedores de las características de las rocas de su subsuelo- decidieron excavar en él impresionantes ciudades subterráneas de enormes proporciones, para dar refugio y servir de defensa a la población, de los ataque árabes y de otros pueblos; las más importantes son Kaymaklý (la más ancha) y Derinkuyu (la más profunda), aunque hay más de diez.

Es poco probable que las ciudades subterráneas fueran vivienda permanente, pero no cabe duda de que fueron construidas para resistir el ataque prolongado en el tiempo y con capacidad para albergar un gran número de personas y animales domésticos. La organización urbana era muy compleja, y probablemente hubo siempre trabajo en proceso. Las ciudades se completan con pozos, chimeneas de ventilación, nichos para lámparas de aceite, almacenes, depósitos de agua, establos y áreas en las que los muertos podrían ser colocados hasta que las condiciones en la superficie que permiten su enterramiento. Lo más importante es cuidadosamente en movimiento las puertas de acceso, de piedra, semejante a piedras de molino, diseñadas para bloquear de forma rápida os corredores en caso de ataque.

La ciudad subterránea de Kaymakli. Se construyo bajo la colina conocida como la “Ciudadela de Kaymakli”y se abrió a los visitantes en el año 1964. Fue construida entre los siglos VI y X. Aunque no está totalmente excavada, se sabe que tiene una profundidad máxima de 45 metros divididos en 8 niveles. Entre las distintas estancias hay establos, una iglesia, una capilla con una nave y dos ábsides con algunos restos de pintura, dos cuevas sepulcrales, lagares, grandes salas comunes, salas de reuniones y pequeñas habitaciones posiblemente para las familias. El número de las salas de almacenamiento en un área tan pequeña apoya la idea de que un gran número de personas vivieron en ellas; los arqueólogos creen que su población podría haber llegado a 3.500 personas. Los habitantes del pueblo de Kaymakli han utlilizado durante siglos sus túneles y salas, como bodegas, almacenes y establos, a los cuales accedían a través de sus patios.

La ciudad subterránea de Derinkuyu. Se encuentra bajo el pueblo que lleva su mismo nombre. Por las tumbas que rodean la ciudad subterránea, se sabe que fue habitada en torno al siglo VII lo que la convierte en una de las más antiguas. La toba, fácilmente excavable, facilitó su construcción. Tiene aproximadamente 85 m de profundidad y cuenta con 13 plantas. Conserva un establo con los abrevaderos para el ganado, un lagar para hacer vino, una estancia con bóveda de medio cañón que debió utilizarse como iglesia y decenas de habitaciones comunicadas unas con otras de una forma laberíntica. En ellas se ven los fuegos, los almacenes y los agujeros que servían de estanterías. En la tercera planta están situados los depósitos para la alimentación y en la cuarta planta las viviendas. En algunas de ellas se puede ver los huecos que había para las lámparas de aceite. También hay una cripta, pozos de agua, despensas. Desde el tercer piso y el cuarto, el descenso se realiza por medio de escaleras verticales que conducen a una iglesia de planta cruciforme, en la planta baja. El eje de 55m de profundidad de ventilación también fue utilizado como pozo. No todas las plantas se le proporcionó pozos de agua hasta la superficie con el fin de proteger a los habitantes de intoxicación durante las redadas. Derinkuyu contiene al menos 15.000 conductos de ventilación que proporcionan aire fresco en lo profundo de la ciudad subterránea. Se calcula que pudo capacidad para diez mil personas. Hay alrededor de 600 puertas exteriores a la ciudad, escondidos en los patios de las viviendas de la superficie.

Fortalezas trogloditas en Capadocia

Las fortalezas trogloditas son grandes laberintos de galerias excavadas en enormes rocas (formaciones de tobas), auténticas fortaleza naturales que antacho albergaron a la población. Las más importantes son la de Uchisar y Ortahisar.

La Fortaleza de Uchisar. Se trata de una extraña formación geológica, un gigantesto bloque de roca de unos 60 metros de altura, con multitud de viviendas y otras dependencias excavadas en su interior. Cerca de 270 cavernas sirvieron de vivienda y refugio a sus habitantes durante siglos, convirtiéndose en auténtica fortaleza natural. Su pintoresca forma le ha dado el sobrenombre de “castillo” aunque, en realidad, es una fortaleza. Unas empinadas e intrincadas escaleras conducen a su cima, desde donde se observa una magnífica panorámica de chimeneas y conos rocosos. Fue abandonada hace relativamente poco tiempo debido a los desprendimientos de rocas.

La Fortaleza de Ortahisar. Esta ciudad troglodita comenzó ocupando una alta formación geológica, una gigantesca roca de 86 metros de altura, en la que se excavaron todo tipo de viviendas y construcciones, refugio natural durante siglos de un pueblo, que hoy se extiende a su pies. Tuvo un uso militar y civil y después se fue extendiendo por la ladera de la colina. En las cercanías se puede visitar la Iglesia Canbazali, el Monasterio de Hallaç del siglo X y las Iglesias de la Rivera del Balkan, de época prebizantina.

Pueblos de Capadocia

Ürgüp. Conocida como Bashisar en época de los selyúcidas, fue también denominada “Assiana”. Situada en medio de las extrañas formaciones de Capadocia, dispone de una fortaleza y de casas rupestres, excavadas en la propia roca durante la época bizantina y primorosamente ornamentadas. La fortaleza selyúcida de Kadi Kalesi, la Mezquita de Karamanogullari, el Mausoleo de Altikapi y la Biblioteca de Tahsinaga, completan el conjunto.

Çavusin. Este bonito pueblo abandonado constituye una estampa increíble. Las casas, excavadas en la falda de una colina, presentan unas fachadas fastuosamente decoradas. La Iglesia de San Juan Bautista fue en el siglo V y aquí estuvieron, durante el periodo bizantino, los restos del santo (desde ella se puede ver toda la ciudad. Este tranquilo pueblecito (a 6 Km de Göreme) fue repoblado por los turcos procedentes de Grecia en 1920, que se instalaron en las cuevas, transformándolas en casas.

Avanos. La antigua Vanessa guarda el Toprakli Höyük, un túmulo de época hitita, una necrópolis y las ruinas de un templo dedicado al culto del dios Zeus. Además, cuenta con la Mezquita selyúcida Aladdin y la Mezquita Yeralti, del siglo XVI, de estilo otomano. Hoy, Avanos es uno de los principales centros de fabricación de alfombras y de alfarería realizada con arcilla del río Kizilirmak.

Güzelyurt. Conocido en la antigüedad como “Gelveri”, pocos pueblos tienen una belleza tan singular como este. Sus casas talladas en la roca, la Iglesia de Gregorio Nacianceno, actualmente transformada en mezquita y su proximidad al “Valle de los Monasterios” hacen de él un importante lugar.

La Ruta de la Seda en Capadocia

Los turcos selyúcidas procedentes de la estepa arábigo-cáspica entran en Bagdad en el 1055 y expulsan al último buida esciíta; el califa en gratitud, concede a su jefe, Tugril, el título de “rey del Oriente y del Occidente” y el de Sultán, con amplios poderes. Bajo sus sucesores: Alp Arslán y Malék Shah, los selyúcidas llegan a la cumbre de su poder. En el año 1071 vencen al ejército del Imperio Bizantino en Manzikért; victoria que les abre las puertas de Anatolia. Pronto se harán independientes, erigiendo el Sultanato de Rum que durará hasta principios del siglo XIV.

La primera mitad del siglo XIII es una época de florecimiento comercial para el Sultanato del Rum, en el que se intensifica la actividad constructiva, a la que se dedican no sólo los soberanos sino también la aristocracia. Se readaptan las principales rutas comerciales, equipándolas con una serie muy eficiente de albergues caravaneros (han o caravanseray) Estos Han eran fundaciones de caridad, en cuanto que recibían fondos para poder ofrecer a los viajeros tres días de alojamiento gratuito y otros servicios. No obstante, también obtenían ingresos de su función y de otras instituciones.

El Han Alay, próximo a Aksaray, probablemente de fundación real, construido en los últimos años del reinado de Kiliç Arslan II (1156-1192), constituyó un modelo para la mayor parte de los caranvarays reales sucesivos, así como para los construidos por los emires. Los hay de diversos modelos, pero el más característico es el denominado “Sultán han” por deberse a la munificencia del soberano. Puede considerarse como típicamente anatólico, si bien pudo inspirarse en algún prototipo centro-asiático.

Todos están construidos con piedra de sillería, tienen aspecto de fortalezas y están adaptados a los severos inviernos de Anatolia. Constan de dos partes bien definidas. La primera es una sala de tres o cinco naves con bóveda de cañón, construida en mampostería de piedra, y a veces con una linterna en el punto medio de la nave central. Este complejo se comunica por una puerta monumental situada sobre el eje con un patio abierto, con arquerías en dos pisos, tras las cuales se alineas habitaciones con chimenea, un baño y viviendas para el personal, que a veces incluía médicos, músicos y danzarines. Tienen un masgid (pequeña mezquita) en el centro del patio sobre una fuente, o a veces sobre la puerta, siempre monumental.

Por lo que se refiere a la decoración durante el siglo XIII se funden dos influencias: la técnica del ladrillo típica de Azerbaijan y la técnica siria de la mampostería de la piedra, dando lugar a un nuevo y vigoroso estilo. Las salas deben mucho a la arquitectura religiosa armenia (muy pujante todavía en Georgia, en Ani, capital de Armenia (cerca del lago Van) y en Anatolia sudoccidental. No solo es muy antigua en Armenia y en Siria la técnica de revestir los muros de mampostería con paramentos de piedra bellamente tallada, sino que las pechinas esféricas de las cúpulas y sus originales exteriores cónicos tienen gran relación con las linternas sobre los cruceros de las iglesias y monasterios armenios.

Son dignos de mención el de Sultan Han en vía Konya-Aksaray, de 1229, el Sultan Han, cerca de Kayseri (cuya sala fue construida entre 1232-1236, y cuyo patio se terminó unos años más tarde) y el de la vía Kayseri-Sivás:

Caravanseray Sultanhan. Es un bellísimo ejemplo de caravanseray turco-selyúcida. Se encuentra en la Ruta de la Seda y servía de albergue a las caravanas de comerciantes que se desplazaban por la Capadocia. Según la inscripción de su portal, su construcción se realizó entre 1232 y 1236 por orden del sultán Alaaddin Keykubat. De aspecto fortificado, con altas torres y murallas, el conjunto arquitectónico responde al esquema tradicional de los albergues caravaneros selyúcidas, disponiendo de patio, sala cubierta, estancias para los mercaderes, establos para el ganado, mezquita y baños.

La puerta de acceso al patio de este han próximo a Aksaray constituye un ejemplo perfecto de estilo selyúcida “clásico”. El rico pero disciplinado ornamente geométrico de las amplias jambas recuerda la ornamentación persa en ladrillo, pero las columnas acanaladas de los ángulos, las dovelas engrapadas y los paneles de mármol son de estilo sirio.

Las salas cubiertas de ambos Han (el próximo a Aksaray y el próximo a Kayseri) son muy parecidas. Una nave central alta con bóveda apuntada se obre sobre naves laterales con bóvedas de cañón transversales. El “crucero” central está cubierto por una linterna en cúpula que apoya sobre trompas esféricas.

En ambos han, el masgid central es la parte del edificio ornamentada con mayor riqueza. El masgid del han de Kayseri es el mejor conservado. A su interior, en la parte superior da acceso un portal abierto en la fachada norte a la que se accede por una doble escalinata. Tiene ventanas al Este y al Oeste. El interior, cubierto en tiempos por una bóveda de arista, como el espacio abierto debajo, no tiene más de 8 m de lado. Una escalera interior conducía al terrado, probablemente liso, desde donde el muecin llamaba a oración.

Caravansaray Agzikara Han. Es uno de los mejores ejemplos de caravanseray turco-selyúcida y el mayor de su tipo en toda Turquía. Se encuentra en la Ruta de la Seda y servía para dar albergue a las caravanas de comerciantes que se desplazaban por la Capadocia. Según las inscripciones, la edificación fue obra de un acaudalado comerciante de nombre Hoca Mesud ben Abdullah y su construcción se inició entre 1231 y 1237, aunque se terminó bastante más tarde. El conjunto arquitectónico consta de 13 torres y de una gran muralla que le dan la apariencia de una fortificación militar. La entrada da acceso a un patio con una pequeña mezquita en el centro y con diversas edificaciones laterales. Este caravansaray tiene la característica de que la gran sala se encuentra a la izquierda de la entrada principal y no directamente opuesta a la entrada, como es común.

Valles de Capadocia

Hace millones de años las erupciones volcánicas depositaron una espesa capa de lava, cenizas y barro, cubriendo depresiones y formando una gran meseta. Sus estratos formados de toba, basalto y andesita, de diferente dureza terminaron por petrificarse. Más tarde, la erosión del agua y el viento fue esculpiendo ese material blanco de dureza desigual, según cada estrato -es lo que se conoce como erosión diferencial- hasta modelar un paisaje irreal, onírico, con miles de agujas de un color blanquecino-amarillento, e incluso rosáceo, que los turcos llaman “kalelar” (castillos) y que salpican valles y laderas. Muchas de ellas están coronadas por un capuchón de roca más dura, generalmente basalto, material más resistente a la erosión que la toba volcánica blanca de la columna que la soporta.

A través de los Valles de Capadocia: Göreme, Zelve, Pasabagi, Avcilar, Soganli, Dervent, Güvercinlik, Asiklar, de extraordinaria belleza, se pueden descubrir miles de formaciones naturales y de construcciones humanas.

El Valle de Göreme
Conocido como Maçan en la antigüedad, el Valle de Göreme es un indescriptible museo al aire libre, que alberga impresionantes monasterios rupestres de época bizantina, cuyos muros aún conservan en perfecto estado sus magníficas pinturas. Pero Göreme es mucho más que las iglesias rupestres, la mágica combinación de naturaleza y edificaciones, lo han convertido en el más conocido y visitado de todos los enclaves monásticos de la región de Capadocia. Es el más grande de los complejos religiosos de Capadocia. Un total de 360 iglesias han sido labradas en el interior de las rocas, y un buen número de ellas (más de 30) contienen algunos de los frescos más fascinantes de la región. Todos los templos de Greme fueron construidos bajo el Imperio Bizantino. La mayoría son posteriores a la Revolución Iconoclasta; datados desde la segunda mitad del siglo IX y hasta finales del XI. Iglesias rupestres, casas, refectorios y viviendas muestran que Göreme fue uno de los principales centros religiosos durante el siglo XI, dedicado totalmente a la vida monástica. Las inscripciones en las rocas hacen pensar que durante los siglos XVIII y XIX Göreme fue uno de los principales centros de peregrinación de toda Anatolia.

Monasterio de “Las Monjas”. Este monasterio, excavado en la roca, tiene 6 – 7 pisos con iglesias, túneles y comedores. Se puede visitar, la sala comedor, la cocina y algunas habitaciones del primer piso, junto con la capilla en ruinas en el segundo nivel. La iglesia que se halla en el tercer piso (se llegar a través de un túnel) tiene una planta cruciforme, cúpula con cuatro columnas y tres ábsides. En sus paredes se conservan frescos pintados directamente sobre la roca, alusivos a la vida de Jesús y San Jorge, uno de los principales santos de Capadocia. Los diferentes niveles del monasterio están conectadas por túneles, y las puertas son de “ruedas de molino”, como las que se encuentran en las ciudades subterráneas, y se utilizaban para cerrar los túneles en los momentos de peligro.

Iglesia de Santa Bárbara. Esta iglesia se remonta a la segunda mitad del siglo XI, presenta planta cruciforme con ábside central y dos laterales, bóveda de cañón en sus brazos y cúpula central. Sus muros fueron bellamente decorados, convirtiéndola en una de las iglesias más llamativas de Göreme, no sólo la representación de Jesus, San Jorge y San Teodoro, sino por contener otros símbolos en forma de cruz, triángulos, medallones, animales indefinidos, que no se encuentran en ninguna otra y de los que se desconoce el significado.

Iglesia de la Hebilla. Es una de las más complejas, consta de dos partes. La primera iglesia data del siglo X y sus pinturas siguen un orden bíblico a modo de biñeta, de ahí que se la considere `iglesia arcaica´ con características bizantinas y orientales. La Nueva Iglesia de la Hebilla, precedida de un pórtico y con tres ábsides, presenta una planta en forma de “T”. La inscripción de la entrada indica que fue construida por Constantino VII. Los frescos pertenecen a la Segunda Edad de Oro del Arte Bizantino.

Iglesia de la Manzana. Es una de las más emblemáticos de la zona por la viveza de sus colores. Presenta planta cruciforme, con cuatro columnas y una cúpula central. Tiene hermosos frescos que datan de los siglos XI y XII, y narran escenas de la Biblia y la vida de Cristo, la hospitalidad de Abraham y tres jóvenes hebreos.Y donde estos se han caído, se puede ver el color rojo de la decoración de la época iconoclasta.
Iglesia Oscura. Esta iglesia es una de las más importantes en la actualidad en lo que se refiere a la pintura mural, ya que debido a la falta de luz, los frescos permanecen prácticamente intactos. Es una iglesia con planta de cruz griega y seis cúpulas.

El Valle de Zelve.
En este valle se encuentra uno de los mejores ejemplos de ciudades trogloditas, auténtico museo al aire libre. Ocupa tres valles donde sus habitantes excavaron cientos de viviendas, iglesias y túneles, convirtiéndola en una de las comunidades más grandes de la zona. Sus iglesias rupestres fueron profusamente decoradas, en su mayoría, durante el período iconoclasta del arte bizantino. Estas viviendas estuvieron habitadas hasta una época relativamente reciente pues hay una mezquita construida a base de piedra y cemento.

El Valle de Pasabagi
En este bello valle, sembrado de viñedos, se hallán unas formaciones de roca muy curiosas, los conos de toba volcánica y las denominadas “Chimeneas de las Hadas”, nombre que recibe una de las formaciones geológicas características de Capadocia. Son impresionantes formaciones de aspecto cónico coronadas por un pintoresco “sombrero”, algunas alcanzan los 40 m de altura, formadas hace millones de años por la erosión.
Las “Chimeneas de las Hadas” se componen de toba en la parte inferior y de basalto y andesita en la superior. Se formaron hace millones de años, quedando con una forma cónica que acaba en una especie de “sombrero”. Algunas de ellas pueden llegar a tener unos cuarenta metros de altura. Las chimeneas siguen apareciendo y desapareciendo, pues al perder el sombrero que las protege, las viejas chimeneas comienzan a deshacerse.

El Valle de Ihlara
El valle de Ihlara, de 16 Km de longitud, forma un profundo corte en el terreno. Se trata de un hermoso cañón, con una profundidad de unos 100 metros, bordeado de antiguas iglesias bizantinas y pueblos escondidos en las rocas. El valle comienza en el pueblo de Ihlara y termina en el monasterio del pueblo de Selime. Se cree que el valle albergó a más de cuatro mil viviendas y un centenar de iglesias rupestres decoradas con frescos, que en su mayoría muestran en sus escenas influencias sirias y coptas. Alrededor de ochenta mil personas vivieron en el Valle de Ihlara.

Iglesia de Kokar (Iglesia Mal Oliente). Se encuentra en la primera parte del valle entre el pueblo de Ihlara y la entrada principal. Se puede entrar a través de un ábside en ruinas. La entrada original ha sido bloqueada por un deslizamiento de tierra. Hay muchos frescos que cubren las paredes de Kokar Kilise. En el lado izquierdo, se puede ver las escenas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad y la Adoración de los Magos. A la derecha, la Última Cena, la Traición, la Crucifixión y Santo Entierro. En la puerta frente a la entrada hay una Deesis y escenas de la Huida a Egipto y La última Cena. En el techo se puede ver la Ascensión y Pentecostés, junto con una gran cruz griega con la mano de la bendición que Dios da en el centro. A cada lado de la parte inferior de la bóveda hay frescos que representan a los apóstoles en pie y sedentes.

Iglesia de Agaçalti (Iglesia bajo el árbol). También conocida como la Iglesia de Daniel o la Iglesia de Pantassa.- Es una de las más antiguas de Capadocia. Su construcción se remonta al siglo VI y está dedicada a San Daniel. Su nombre proviene de un bello fresco en el que aparece el santo con un león. En la cúpula, situada en el centro de la planta de cruz latina, aparece la representación de la escena de la Ascensión de Jesucristo. Esta iglesia es muy diferente de las otras iglesias bizantinos de la Capadocia del siglo X y XI; los colores rojo, verde y amarillo de sus frescos contrastan armoniosamente, y los temas de sus pinturas combinan flores, rosetas y decoración de damero con temas del Nuevo Testamento: Anunciación, la Visitación, la Natividad, los Reyes Magos, Huida a Egipto, Bautismo y la Dormición de la Virgen (Koimesis); tema éste único en la región de Capadocia, que se compone de dos escenas. En la primera escena, María está acostada en una cama, con Cristo, acompañado por San Juan, quien está sentado a un lado de la cama para recuperar su alma. En la escena superior Cristo aparece sosteniendo el alma de su madre, con un ángel detrás de él.

Iglesia de Pürenli Seki. En el siglo X se construyó esta iglesia de nave única. Sobre el nártex aparecen las escenas de los cuarenta martirios de San Sebastián y el Juicio Final.
Iglesia de Yilanli (Iglesia de la Serpiente). Presenta curiosas diferencias con respecto a las anteriores, con influencias sirias y coptas en su iconografía y en sus colores. Sobre el muro oeste se encuentra representada una de las escenas más importantes de la religión cristiana: las mujeres pecadoras desnudas atacadas por las serpientes. Los pecados de estas mujeres aparecen escritos al lado de las imágenes: adulterio, prostitución, calumnias, desobediencia, desatención a sus hijos, etc.

Iglesia de Egritas. Fue construida en el siglo IX en honor de la Virgen María pero está medio derruida a causa de un derrumbamiento. Las numerosas tumbas en el interior y alrededores de la iglesia demuestran que es una de las más antiguas de la región.

El Valle de Soganli
Este valle alberga unas 150 iglesias decoradas con frescos, que datan de los siglos IX al XIII.

Iglesia de Karabas (Iglesia de la Cabeza Negra). Es la iglesia más imporante del valle de Soganli, pues conserva en una inscripción los años de construcción, dato único de toda Capadocia. Decorada por los mejores pintores de la época, se excavó entre el 1060 y el 1061, antes de la llegada de los selyúcidas a Anatolia.

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